Considero que no soy bueno para los cambios, aunque soy una persona que cuenta con la confianza suficiente para aceptarlos y como dicen “tomar al toro por los cuernos…” Bueno, no es para tanto. Cambiar una cosa por otra, aun cuando sabemos que lo que tenemos es seguro, es difícil, pero vale la pena… ¿O no?
Poco antes de entrar a trabajar en ese aburrido hotel, me encontraba en un supermercado pagando unas bebidas para mi hermano mayor y para mí, y justo delante se encontraba una persona con una playera negra y un logotipo grabado en la espalda. Dicho logo hacía alusión a comida. Tomé el celular y lo busqué en Instagram. Para mi suerte se trataba de un restaurante y estaban contratando personal. El local se encontraba a un par de calles del supermercado y las imágenes se veían llamativas. Así que escribí un mensaje directo, pero no obtuve respuesta y terminé convirtiéndome en recepcionista.
En el mes de agosto, casi a finales, decidí cambiar de trabajo. Arriesgué mucho ya que conozco a escasas personas en esta nueva ciudad. Así que recordé ese mensaje que nunca tuvo contestación e insistí. Pasaron un par de días hasta que por fin respondieron para pedirme que me presentara a la mañana siguiente a una entrevista en el restaurante. Asistí, di informes sobre mí y copias de documentos; luego esperé por una semana sin obtener respuesta. Volví a escribir para preguntar del puesto y me dieron una segunda cita para otra entrevista con los dueños. Platicamos escasos veinte minutos, acomodaron los horarios con los de la escuela y en dos días ya estaba a las seis treinta de la mañana listo para trabajar.
Respecto al otro trabajo, ya había avisado con anticipación que eran mis últimos días, no les importó mucho puesto que no recibí mi último pago, ni las gracias… También cosas como estas provocan los cambios. Con el dinero que me quedaba en el bolsillo terminé la semana y el siguiente lunes recibí mi primer sobre amarillo. Después me dieron las propinas correspondientes y las cosas se han ido acomodando poco a poco.
He conocido personas interesantes, otras muy agradables. He aprendido de un par de ellos nuevas habilidades y de otros a simplemente alejarme (supongo que personas poco amigables hay en todos lados). Para mi suerte el restaurante está cerca de la escuela y hago una travesía que comienza a las cinco de la mañana: apenas despierto, me baño y me alisto para estar preparado antes de las seis cuando mi hermano pasa por mí y me lleva a unas calles donde tomo el transporte que justo me deja frente al restaurante.
A las tres de la tarde es la hora de salida y paso a una gasolinera al baño, me peino un poco, limpio los zapatos de cocina y me detengo en un establecimiento climatizado (de esos que hay en toda la república) para hacer un poco de tarea y comprar agua mineralizada. Cerca de las cinco de la tarde camino a la escuela, y en el baño, me cambio el uniforme del trabajo por la filipina y el pantalón de la institución. ¡Listo para tomar clases!
Admito que hay días en que llego a casa cansado y no quiero hacer de cenar algo tan laborioso y noches en que un plato de cereal es suficiente, pero recibir a las diez de la noche una llamada de mi ex para pedirme la receta de guacamole me provocó un corto circuito.
Escogí está receta por varias razones: la primera fue que para el post de los chilaquiles compré demasiado aguacate, la segunda es que quise explicarte un poco mejor cómo hacer fritura profunda, y la tercera es porque resulta fácil de preparar. Yo solía hacerlo para ver alguna película por las noches y dependiendo de qué tan enojado me encontrara agregaba más o menos picante a la mezcla; no recuerdo en los últimos meses de relación haberla hecho con poco habanero. Una cuarta razón es que si la vida te da aguacates haz guacamole.
En fin, si alguien ocupa una receta mía y ya no me habla de algunos meses para acá aquí la puede encontrar. Parte de mudarme y cambiar de ciudad fue dejar cosas que me hacían daño, pero ya te cuento luego…
Nos vemos en la cocina.
Guacamole y Totopos
Consejos:
Escoge los aguacates maduros. En mi Instagram te dejo una imagen de cómo reconocerlos. Si tienen alguna parte oscura en la pulpa solo retírala.
Puedes poner la cantidad de picante que gustes o incluso omitirlo. Te recomiendo el habanero, el resultado es genial.
Para esta receta en particular, prefiero usar sólo las hojas del cilantro y evitar el tallo. El resultado final es espectacular. Aunque el tallo también dé sabor trata de evitarlo, pero puedes incluirlo si lo prefieres.
Fritura Profunda:
En una cacerola (no grande pero un poco alta) coloca el aceite y prende a fuego alto. El utensilio que yo uso mide de diámetro quince centímetros y de alto veinte, y lo lleno a la mitad de aceite vegetal. Cuando comience a humear, baja el fuego a medio.
Antes de empezar a freír asegúrate de que el aceite esté lo suficientemente caliente echando sólo un trozo de tortilla. Si burbujea está listo. Fríe por porciones dependiendo del tamaño de tu recipiente. No lo llenes demasiado para que no te cueste mover las frituras y asegúrate de que estén completamente sumergidas en el aceite. La fritura profunda también ayuda a absorber menos grasa. Y con ayuda de una cuchara remueve y retiro las frituras.
Si te ha quedado aceite deja que se enfríe, cuélalo y guárdalo en un frasco. Puedes reutilizarlo en repetidas ocasiones hasta antes de que se torne de un color oscuro y a la hora de freír salga espuma abundante.
En este caso al freír tortillas te darás cuenta de que están listas cuando tengan un color dorado y estén crujientes.
Ingredientes:
Para los totopos.
- 10 Piezas de tortillas.
- 300 Mililitros de aceite vegetal para la fritura profunda.
- Pizca de sal.
Para el guacamole.
- 5 Gramos de cilantro fresco.
- 10 Gramos de chile Habanero verde (2 piezas).
- 1 Diente de ajo.
- 2 Cucharadas de aceite de oliva.
- 1 1/2 cucharada de jugo de limón (1 pieza grande).
- 50 Gramos de cebolla.
- 1 Cucharadita de sal.
- 270 Gramos de pulpa de aguacate.
Instrucciones:

1.- Corta las tortillas por la mitad y después corta en tiras verticales (o lo opuesto al primer corte) de un centímetro de ancho aproximadamente.
2.- En una cacerola calienta muy bien el aceite vegetal, cuando comience a humear ligeramente agrega los trozos de tortillas en partes.
3.- Cuando cambien de color a dorado retirarlos del aceite y colócalos sobre un recipiente con papel absorbente o de cocina. Agrega sal al gusto.
4.- Quita el tallo o pedúnculo al habanero y córtalo en trozos y colócalo en tu procesador o licuadora.
5.- Agrega el cilantro, el ajo y el aceite de oliva.
6.- Vierte el jugo de limón y procesa.
7.- Corta en trozos pequeños la cebolla para que procesar sea más sencillo, agrégala a la mezcla y vuelve a triturar.
8.- Corta los aguacates por la mitad, retira la semilla y con ayuda de una cuchara despega la pulpa para agregarla a la mezcla para procesar.
9.- Continúa moliendo hasta conseguir una mezcla homogénea.
Guacamole y Totopos










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enero 20, 2021 at 2:29 am[…] que tienes que hacer una fritura profunda como hicimos con los totopos del guacamole o en la guarnición de la sopa de tortillas: en una cacerola de tamaño medio llena hasta la mitad […]