No sabes cuántas veces he escuchado esta frase en distintas ocasiones. Cuando alguien dice que le habría gustado estudiar cierta carrera o ve a una persona en la calle y recuerda que en la secundaria sentía algo por ella y nunca se lo hizo saber, por decir algunos ejemplos. Y, a pesar de lo mucho que me disgusta, también la he utilizado.
Tenía muchas ganas de tener un blog y compartir ideas, recetas y contarte cualquier cosa que se me cruzara por la mente y aquí estoy, tal vez un poco tarde o mucho, no lo sé. Cualquiera que sea el caso, no quiero seguir perdiendo más tiempo. Siempre fui de esos que por estar atorado en alguna fiesta o un compromiso sin sentido no concretaba nada.
Deja te cuento un poco de qué va este blog: es una especie de diario en el que publicaré algunas recetas que siempre me han gustado y te mostraré cómo puedes hacerlas en casa apoyándome de unas fotografías que tomaré (espero no seas muy duro conmigo, no soy profesional).
He contado aproximadamente los huevos que he ocupado (basado en mis publicaciones de Instagram y recuerdos) en cada pastel, platillo o en mi trabajo y son muchos. Pero decidí que como tú y yo comenzamos está aventura hoy, pondré el marcador en cero.
Esta receta de chilaquiles me ha acompañado por muchos años y siempre ha sido un éxito. Desde que era pequeño mi madre los hacía para la hora de la comida y terminé cocinándolos para amigos, para el personal de uno de mis anteriores trabajos, incluso para un ex jefe en un desayuno acompañado por un político local de la ciudad donde vivía.
En fin, en dado caso que sea tarde, quiero compartir contigo esta primera receta. Y poner el marcador de huevos en 2.
Nos vemos en la cocina.
Chilaquiles
Consejos:
Las tortillas mientras más frías mejor. Incluso hay lugares donde puedes encontrarlas a la venta de un día anterior a bajo precio (ya sabes, por eso de la economía, no es mala idea).
Si tus tortillas son recién compradas extiéndelas en una mesa y déjalas enfriar, eso lo hacemos con el objetivo de que a la hora de freírlas no absorban demasiado aceite.
Calienta muy bien el aceite antes de freír las tortillas, así conseguirás una fritura perfecta.
Fríe los cuadros de tortillas en fritura profunda, no te preocupes si crees que es demasiado aceite. El resultado es genial.
Cuando tatemes sobre el sartén o comal los chiles ten mucho cuidado, solo déjalos de 10 a 15 segundos de cada lado. Si se queman amargaran tu platillo. En el caso del tomate permite que se ponga de color negro y suavice, no los laves ni les quites lo quemado ya verás que el resultado es increíble.
Antes de comenzar a cocinar pon medio litro de agua al fuego, así ya estará caliente cuando sea momento de ocuparla.
Ingredientes:
- 10 piezas de tortillas.
- 200 mililitros de aceite vegetal.
- 2 chiles guajillos.
- 4 tomates medianos.
- 1 diente de ajo.
- ¼ de Cebolla.
- ½ litro de agua caliente.
- ½ cucharada de sal.
- ¼ de cebolla (sí, otro cuarto)
- ½ Aguacate
- 100 gramos de queso chihuahua rallado.
- Crema acida al gusto
- 2 huevos.
- 2 cucharadas de leche.
- Pizca de sal
- Pizca de pimienta.
instrucciones:

1.- Corta en cuadros medianos las tortillas y reserva. Calienta el aceite en una olla no muy grande para que pueda quedar con profundidad.
2.- Una vez el aceite caliente, agrega las tortillas cortadas en tres tantos, cuando hayan conseguido firmeza y cambiado de color un poco más oscuro estarán listas. Retira del aceite y colócalas en un recipiente con papel de cocina para escurrir.
3.- Con ayuda de un cuchillo haz una incisión en los chiles guajillo a lo largo, ábrelos y quita las semillas.
4.- Calienta un comal o un sartén a fuego alto, cuando éste comience a humear baja el fuego a medio y coloca los chiles por 10 segundos de lado y lado. Notarás que oscurecerán un poco, después déjalos hidratar por 10 a 15 minutos en el medio litro de agua caliente.
5.- En el mismo comal tatema los tomates dándole vuelta cada minuto o dos y conseguir que se les forme una pequeña membrana negra y estén más suaves. Déjalos aproximadamente 15 minutos sin olvidar remover de vez en cuando. Has lo mismo con la cebolla y el diente de ajo, pero menos tiempo: de cinco a diez minutos.
6.- Agrega en una licuadora los chiles hidratados, los tomates, la cebolla y el ajo. También agrega la mitad del agua donde hidratamos los chiles en mi caso fueron 250 mililitros. Licua todo muy bien para crear la salsa, si es necesario déjalo más tiempo del que creas conveniente. Ten cuidado ya que el contenido está caliente.
7.- Corta finamente cuarto de una cebolla, o del tamaño que más te guste. Puedes omitir este paso si no eres amante de la cebolla.
8.- En un sartén amplio o cacerola agrega una cucharada de aceite vegetal (puede ser del mismo donde freíste las tortillas) y cuando esté caliente agrega la cebolla. Cuando ésta cambie de color a un poco transparente agrega la salsa y la sal; y al hervir agrega la tortilla cortada y frita, revuelve un par de veces y apaga el fuego.
9.- Mientras estén calientes agrega el queso chihuahua rallado. Sirve en un plato, agrega crema ácida al gusto y aguacate. Puedes acompañarlos con huevo: solo tienes que batir los dos huevos con la leche, agrega una pizca de sal y pimienta y cóselos en un sartén con un poco de aceite, corona tus chilaquiles.









